No está de más saber que Jason Kay (su nombre real) con el paso de los años ha radicalizado su banal visión del mundo, dedicando sus ingresos a coleccionar coches clásicos de lujo -atesora más de cincuenta de estos artefactos-, volar en helicóptero y a fardar de su finca de veintiocho hectáreas, con lago artificial, circuito de karting y hasta ermita victorana privada.
La pregunta es, ¿se merece Jay Kay estar en este podio? A lo cual no me queda por más que hincar rodilla y decir que sí.
En los últimos tres discos, estando ya en decadencia mediática (2001 - 2010), ha conseguido un pequeño puñado de canciones para la Historia, después de todo.
El clip de "Love Foolosophy" ejemplifica todo lo malo y todo lo bueno.
Da un pelín de envidia, la verdad sea dicha.
La lástima es que ya han transcurrido seis largos años desde su último disco. Y no se sabe nada de lo que ocurre dentro de ese inmenso estudio de grabación que construyó en su mansión de más de cuatro millones de dólares. Aunque en internet se escuchan rumores del esperado nuevo disco para 2017. Crucemos los dedos para que esto sea cierto. A mi, particularmente, me gusta mucho más en sus últimos trabajos. Estoy seguro de que será de gran calidad y... de escasas ventas, como suele ocurrir en estos casos de tanto lapso temporal. La gente ya se ha olvidado de Jamiroquai, o lo considera semidinosaurio. Veremos.
Actualización: "Automaton" se lanzó finalmente en 2017, con impacto regular. Pero desde entonces, y ahora estamos a finales de 2026... nada.
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